viernes, 28 de junio de 2013

Hoteles lunares, una realidad en menos de 20 años

Hoteles lunares, una realidad en menos de 20 años 
Tomarse un refresco en un hotel lunar con vistas a la Tierra será posible en menos de 20 años, según los expertos en turismo espacial, un horizonte comercial a la vuelta de la esquina que plantea interrogantes de ciencia ficción que requieren respuestas basadas en hechos reales.

Salvo cataclismos terrestres como el impacto de un cometa, dijo a Efe el fundador del Space Tourism Society, John Spencer, la explotación económica de la órbita y los astros vecinos del planeta azul es inevitable, lo que está aún por establecerse es cómo se gestione la expansión humana por el sistema solar.

En un lustro ya será una moda entre las clases pudientes experimentar la gravedad cero y tomar fotos de la curvatura de la Tierra a bordo de un vuelo de Virgin Galactic o SpaceX y existirá una estación orbital de uso turístico con espacio construida por Bigelow Aerospace.

"En 6 o 7 años tendremos el primer hotel en el espacio con alojamiento para 40 personas. En la próxima década regresaremos a la Luna y cinco años más tarde habrá allí un hotel", explicó Spencer. Para entonces Planetary Resources estará horadando en busca de agua y minerales alguno de los 1.500 asteroides que pululan regularmente por las cercanías terrestres, y saltos estratosféricos como el de Felix Baumgartner serán un nuevo deporte de aventura.

Los cruceros espaciales, las carreras de coches por la Luna, y la colonización de Marte parecen realizables técnicamente, pero una cosa es que algo sea posible de hacer y otra que se pueda mantener.

Para que estos avances den origen a un lucrativo mercado será necesaria una red de servicios actualmente inexistente que faciliten, entre otras cosas, que un huésped lunar pueda pagar un refresco o un viaje organizado a un cráter, contestar correos electrónicos y actualizar su perfil de Facebook.

"¿Cuál es la dirección IP en el espacio?", cuestiona en voz alta el director de comunicaciones de PayPal, Anuj Nayar, en una conversación con Efe para presentar la iniciativa PayPal Galactic que hoy anunciará oficialmente la empresa, perteneciente a eBay, en un evento en la sede del Instituto SETI, en California.

PayPal Galactic nace, según sus impulsores, para fomentar un debate público que permita dar solución al reto de hacer negocios fuera del planeta. "Las preguntas son mucho mayores que lo que una compañía sola puede responder", apuntó Nayar que manifestó que el modelo de pagos de PayPal podría aplicarse en el espacio si hubiera la infraestructura adecuada.

Space Tourism Society y SETI también respaldan el proyecto de PayPal que en inicio carece de la implicación de organismos internacionales y países dispuestos a fijar un marco regulador de las actividades extraterrestres.
"Los gobiernos se organizan habitualmente en el ámbito de fronteras nacionales. Aquí hablamos de desafíos que no reconocen esos límites. Quizá los gobiernos no sean la opción adecuada, quizá lo sean algún tipo de oenegés", sugirió Jill Tarter, directiva de SETI.

Tarter aclaró que en SETI solo un pequeño grupo de científicos se dedican a la búsqueda de señales alienígenas, la mayoría son astrobiólogos centrados en la investigación de la vida en el universo desde múltiples disciplinas, un ámbito en el que encaja la iniciativa PayPal Galactic.

"Creo que tendremos que empezar a pensar en algo equivalente a la Teoría Especial de la Relatividad de Einstein para las finanzas y cómo definimos el tiempo cuando no todos estemos en el mismo marco de referencia, la Tierra", comentó la astrónoma cuya carrera inspiró el personaje de Jodi Foster en la película Contact.

"Una cosa es clara, no habrá dinero en efectivo en el espacio", sentenció Nayar que tampoco duda de que "el sistema bancario tendrá que adaptarse" al nuevo contexto que podría requerir de la creación de una divisa específica, como los créditos imperiales de Star Wars, los federales de Star Trek o los cubits de Battlestar Galactica.

EFE

sábado, 26 de enero de 2013

La misión de Deep Space: encontrar, recolectar y procesar los recursos del espacio

La misión de Deep Space: encontrar, recolectar y procesar los recursos del espacio 
La compañía privada Deep Space ha anunciado un proyecto que puede sonar descabellado, pero que, quien sabe, quizás en el futuro sea tan común como explotar las minas terrestres o los yacimientos de gas en el mar. La empresa ha anunciado que enviará en 2015 una flota de naves espaciales para explorar diferentes asteroides en el Sistema Solar y, dentro de una década, comenzar a recoger metales y otros materiales de estas rocas espaciales. Esto nos permitiría reparar y reponer combustible de las naves espaciales lejos de la Tierra, lo que facilitaría en gran manera a la humanidad llegar aún más lejos en el espacio. Suena a ciencia ficción pero, en realidad, no es la primera empresa en anunciar semejante objetivo. La batalla por explotar comercialmente las riquezas del espacio no ha hecho más que empezar.

«Esta es la primera campaña comercial para explorar los pequeños asteroides que pasan cerca de la Tierra», ha dicho el presidente de Deep Space, Rick Tumlinson. «Utilizando tecnologías de bajo coste, y combinando la herencia de nuestro programa espacial con la innovación de los genios de la alta tecnología de hoy en día, vamos a hacer cosas que habrían sido imposibles hace apenas unos años».

Según los planes de Deep Space, las primeras sondas, a las que han llamado «FireFly» (Luciérnaga) y que pesarán unos 25 kg, se lanzarán en el año 2015. Harán viajes de dos a seis meses. «Mi smartphone tiene más poder de computación del que tenían en las misiones Apolo a la Luna», recuerda Tumlinson. «Podemos hacer máquinas increíblemente pequeñas, más baratas y más rápidas que nunca. Las naves estarían listas para volar y examinar cualquier objeto que se acerca a la Tierra».

Las «FireFly» abrirán el camino a otras sondas más pesadas, de unos 32 kilos, las DragonFlies («Libélulas») que traerán muestras de los asteroides después de dos a cuatro años, dependiendo del destino. Algunas muestras ayudarán a la compañía a definir sus objetivos, otras serán utilizadas para investigación o vendidas a coleccionistas.

El objetivo último es emplear el material y el agua de los asteroides en el espacio, reparando las naves o proporcionándoles combustible como si se tratara de un taller y gasolinera espacial. Por ejemplo, un propelente de asteroide inyectado en órbita a los satélites de comunicación extendería su vida útil y supondría un ahorro millonario. Además, la compañía cree que esto abarataría las misiones de larga duración en el espacio, como los viajes a Marte.

«La utilización de los recursos capturados en el espacio es la única manera de permitir el desarrollo espacial permanente», afirma Gump. «Más de 900 nuevos asteroides que pasan cerca de la Tierra se descubren cada año. Pueden ser tan indispensables (para nuestra expansión por el espacio) como el mineral de hierro de Minnesota lo fue para la industria del automóvil en Detroit el siglo pasado, un recurso clave situado cerca de donde era necesario. En este caso, los metales y el combustible de asteroides pueden expandir la industria espacial durante este siglo. Esa es nuestra estrategia».

Ahora, la compañía busca financiación para su proyecto. «Google Lunar X Prize, Unilever y Red Bull están gastando decenas de millones de dólares en patrocinios espaciales, por lo que la oportunidad de patrocinar una expedición «FireFly» al espacio será tentadora», afirma David Gump, CEO de la firma. «Solo seremos visitantes en el espacio hasta que aprendamos a vivir allí», concluye Tumlinson. «Esta es la misión de Deep Space: encontrar, recolectar y procesar los recursos del espacio para ayudar a salvar a nuestra civilización y apoyar la expansión de la humanidad más allá de la Tierra». Nada menos.

Otra compañía anunció el pasado abril algo parecido. Planetary Resources, Inc., una empresa avalada por el cineasta James Cameron y por Larray Page, fundador de Google, entre otros millonarios del sector tecnológico, también pretende extraer minerales preciosos en asteroides cercanos a la Tierra y explotarlos comercialmente.

J. DE JORGE | ABC.es

lunes, 25 de junio de 2012

El kit de supervivencia para un futuro postapocalíptico

El kit de supervivencia para un futuro postapocalíptico
La supervivencia en entornos extremos exige soluciones imaginativas. A la empresa japonesa de diseño Takram le propusieron diseñar una botella de agua muy especial. Una que fuese apta para un escenario postapocalíptico. «Un mundo en el que la humanidad haya experimentado una sucesión cataclísmica de acontecimientos que la empuje al límite de la aniquilación», explican ellos mismos en su página web. Un sistema de hidratación para un planeta «afligido por causas humanas, el aumento del nivel del mar, las emisiones radiactivas y la liberación de materiales contaminantes al medio ambiente». Un futuro hipotético en el que «el arte, el diseño y la cultura dejasen de existir», concluyen.

Su solución no fue una botella, sino algo más ambicioso. Crearon un completo sistema de órganos artificiales que haría necesaria mucha menos agua para sobrevivir. «Llegamos a la conclusión de que tendría mucho más sentido regular cuánta agua puede retener y reciclar un humano en un entorno tan hostil», afirman. Al sistema completo, que incluye cinco implantes para distintas partes del cuerpo, lo han denominado «Sistema Hidrolémico».

El sistema desarrollado por Takram intenta, sobre todo, retener el agua disponible y evitar su excreción. Con su propuesta, afirman, las necesidades diarias de este líquido se reducirían a 32 mililitros. Una lata de cualquier refresco contiene diez veces esa cantidad. Bien racionada, un humano podría sobrevivir un mes con un solo litro de agua potable.

Para evitar las pérdidas de agua por la exhalación, diseñaron unos tapones para la cavidad nasal que condensan la humedad del aire de los pulmones, y la recuperan en la inhalación.

Para frenar la pérdida de agua por sudoración elaboraron un sistema doble que transforma el exceso de calor del cuerpo en electricidad y lo disipa en el exterior. Injertados dentro del cuerpo irían los «Intercambiadores de calor arterio-yugulares», encargados de aprovechar la temperatura corporal, evitando un sobrecalentamiento que desencadene la sudoración. A través del «Collar término irradiante», colgado sobre los hombros, se disiparía la energía generada en el interior...

ABC.es

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